La gente suele hablar del pasado como si fuera el hoy, suele inculcártelo, introducirlo dentro tuyo. No lo pisa, camina sobre él, no lo aplasta ni lo deja atrás sino que lo lleva con sigo. Es como una bolsa que les pesa en la espalda, aún así no la sueltan. La gente es masoquista, y no es porque sí. Cuando tenemos aquellas bolsas sobre nosotros, naturalmente, intentamos quitarlas de nuestras espaldas para caminar libres y vivir lo que nos resta, para mirar al frente y no atrás, para seguir adelante y no dar pasos al costado. Siempre queda algún botón por coser, alguna puntada que dar, algo que debemos afianzar y reforzar, siempre queda algún momento oscuro que no sale de nosotros y nos hace perder la ruta, siempre hay algo que nos desvía de nuestro objetivo. No hay manuales para vivir y ese es el problema de los que no saben mirar al frente con el suficiente optimismo que se necesita. Y sí, caí miles de veces, creí hundirme pero logré levantarme. Cada día es una nueva batalla que debemos dar, depende de nosotros acostarnos con satisfacción a la noche y para eso debemos despertarnos con determinación cada mañana. Rocío-Tal vez sé, en algún lugar, profundamente en mi alma, que aquel amor nunca dura. Y tenemos que encontrar otros caminos para hacerlo solos o mantener una cara directa. Y yo siempre vivía así, cuidada, distanciada, y hasta ahora me había jurado a mi misma que estaba contenta con la soledad, ninguna compañía merece el riesgo, pero tu eres la única excepción-
Lo que tanta gente anda buscando por ahí, lo que le hace a tanta gente ser feliz, es amor y por ti lo encontré.

