"Es raro porque, casualmente, me bastó con cerrar los ojos para idear algo nuevo sobre lo que escribir hoy. Estaba casi durmiéndome e imaginé un lugar muy luminoso, estaba repleto de luces, incandescentes, pícaras que se escabullían al rededor de toda la habitación. Ves una puerta, ésta está abierta, y lleva consigo una oscuridad tan profunda como pura en cuanto a su color negro. Cada vez que vas acercándote sientes que lo que se acerca es la oscuridad, no vos. Cada vez que das un paso perdés la visibilidad debido a la fuerza que tiene ese cuarto oscuro, es potente porque estabas acostumbrado a la luminosidad de la otra habitación. Llegas... te tambaleas, tienes miedo de chocarte con algún mueble que podría estar allí, te quedas unos minutos y luego marchas devuelta hacia la otra habitación llena de luces, guiándote sin miedo por la mucha iluminación que dejaba la otra habitación de enfrente. ¿Por qué? ¿que será que nos dirigimos a la habitación oscura con tanto miedo pero volvimos con tanta seguridad? Las personas solemos hacer eso... con las cosas cotidianas de todos los días, con nuestros amigos, con gente que conocemos desde siempre. Solemos acobardarnos cuando nos proponen un "viaje", nos asustamos, incluso nos encaprichamos y no queremos ir. Luego volvemos con el camino sabido, algunos satisfechos del recorrido, otros no tanto... pero siempre regresamos seguros de que llegaremos bien con el viaje terminado. Hacemos siempre eso, por el simple hecho de tener miedo a perder. No asumimos equivocarnos entonces es más fácil no arriesgarse. "Si tengo cinco estrellas y hago este 'viaje' mal perderé una, por lo tanto tendré menos estrellas lléndome y equivocándome, que quedándome aquí" Preferimos no arriesgarnos y ver como los otros lo hacen, como los otros toman las fuerzas y van con el objetivo de ganar... cuando estos vuelven con aquella estrella en la mano solemos enojarnos, celarlos e incluso hablar mal a sus espaldas. Nos corroe el furia por el hecho de que otros lo hayan conseguido, nos invade la culpa por no haber aceptado el desafío. Queremos adivinar si vale la pena emprender el viaje antes que hacerlo por nuestra cuenta, entonces lo perdemos todo." Si te arriesgas probablemente no ganes nada o de lo contrario lo tengas todo... pero nunca la palabra "algo" fué menos que "nada."
